La reciente encuesta de Buendía & Márquez presenta una fotografía favorable para Morena: 48 por ciento de preferencia efectiva nacional rumbo a la elección de diputados federales.
Para Michoacán, sin embargo, el desafío tiene otra dimensión. La elección estatal estará determinada por condiciones regionales y por ciudadanos que pueden diferenciar entre su preferencia partidista nacional y su decisión para la gubernatura.
Ahí aparece uno de los principales retos de Torres Piña durante los próximos meses. Más que administrar el respaldo que Morena ya tiene, la nueva etapa pondrá a prueba su capacidad para mantenerlo y extender la conversación política hacia sectores medios, ciudadanos sin militancia y electores que aún no han definido una opción para 2027.







